Infraestructuras críticas en Costa Rica: retos de protección en 2026
Costa Rica depende de un conjunto de infraestructuras críticas cuya protección es esencial para el funcionamiento del país. El Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), el sistema de agua potable, las telecomunicaciones, el sistema de salud de la CCSS y el sector financiero son las infraestructuras cuya interrupción tendría mayor impacto en la población y la economía nacional.
El ataque de Conti en 2022 demostró que estas infraestructuras son objetivos reales de actores maliciosos con motivaciones tanto económicas como políticas. Desde entonces, la Estrategia Nacional de Ciberseguridad 2023-2027 ha convertido la protección de infraestructuras críticas en una prioridad explícita, con planes de acción específicos para cada sector esencial.
Retos específicos del contexto costarricense
Costa Rica enfrenta retos particulares que complican la protección de sus infraestructuras críticas. La brecha de talento en ciberseguridad es significativa: hay más demanda de profesionales que oferta cualificada. Los presupuestos de seguridad en el sector público son limitados. Y la heterogeneidad tecnológica —sistemas modernos conviviendo con tecnología antigua sin soporte— dificulta la aplicación uniforme de controles.
En este contexto, los modelos de ciberseguridad gestionada son especialmente relevantes: permiten a organizaciones con recursos limitados acceder a capacidades de detección y respuesta que no podrían construir internamente, nivelando el campo de juego respecto a organizaciones con mayor músculo económico.
Los modelos de ciberseguridad gestionada permiten a organizaciones con recursos limitados acceder a capacidades de detección que no podrían construir internamente. Blindara es ese modelo, en español.